Funcionamiento operativo

  1. Buscamos empresas que estén dispuestas a dar, de modo gratuito, los excedentes que, de otro modo, se destruirían. Toda empresa,  por definición, lanza al mercado más productos de los que espera vender. Asimismo los hay que no pasan el control de calidad, por motivos ajenos a la calidad del producto, como desperfectos en los envases, etiquetado, etc. Y, sin embargo, todos ellos son perfectamente consumibles.
  2. Se aceptan, almacenan y distribuyen, alimentos procedentes del Fondo Social de la Comunidad Europea.
  3. Se aceptan donativos de particulares. Se hacen actividades de diversos tipos y se arbitran sistemas que permitan recoger lícita y gratuitamente alimentos.
  4. Se admiten subvenciones y ayudas de dinero, con las que se mantiene la estructura mínima de nuestro Banco de Alimentos: Nave de almacenamiento, cámaras frigoríficas, carretillas, transportes, teléfono, electricidad, agua, red informática, etc., si bien el transporte, de ordinario, corre a cargo de la empresa que dona los productos.
  5. Se almacenan, en general, por breve tiempo, los alimentos, de forma que estos puedan ser distribuidos y aprovechados dentro del plazo de “consumo preferente”.
  6. Se distribuyen, gratuitamente, a los centros de acogida necesitados, comprometiéndose los receptores a cumplir las condiciones que se les exige.
  7. Todo ello se hace con personas que prestan su capacidad profesional y su tiempo de manera absolutamente voluntaria. No se cobra bajo ningún concepto.
  8. Jamás se da comida a particulares. Sólo a los centros asistenciales y entidades benéficas que estén adheridos  a nosotros.